¿Es malo masturbarse mucho? ¿Cuántas veces? ¿Varias veces al día? ¿Cuánto es demasiado?

Una de las preguntas más frecuentes, sobre todo en chicos jóvenes, es sobre cuántas veces es «normal» masturbarse. Preguntáis cosas como «¿Es malo masturbarse mucho?» «¿Cuánto es demasiado cuando hablamos de masturbación?» «¿Cuántas veces es lo normal?» «¿Es malo masturbarse varias veces al día?» …y un largo etc.

Como siempre, prefiero crear un vídeo que de una respuesta masiva a sus preguntas de modo que, si te apetece «resolver el enigma»…¡Veamos la respuesta! ¿Qué tener en cuenta antes de nada?

  • Masturbarse no tiene nada de malo: cuando digo nada de malo, es NADA de NADA. De hecho, la masturbación nos aporta muchos beneficios y te cuento sobre todo ellos en un vídeo antiguo con todo lo que debes de saber sobre la masturbación. Aquí lo tienes:

  • La masturbación no genera adictos sexuales: de hecho, la adicción al sexo es un tema relacionado con la personalidad adictiva u obsesiva, si no existe un trastorno en este sentido la masturbación no lo va a generar. Es decir, la masturbación no es adictiva y sobre cómo reconocer la adicción al sexo tengo un tutorial completo, espero que te guste:

  • Las mujeres también se masturban, ¡claro que no solo lo hacen los hombres! y los beneficios son tan positivos para ellos como para ellas ¡faltaría más! Tengo una entrevista en video sobre este tema súper interesante con Diana Garcés en su canal de Youtube. Aquí la tienes:

Puede que con todo esto ya estés intuyendo la respuesta de «cuántas veces es normal o no masturbarse» pero, por si aún hay dudas, he creado un tutorial completo sobre el tema. Por eso, si te apetece masturbarte: hazlo. Si no te apetece: no lo hagas. ¡La fórmula es sencilla!

Los únicos dueños de nuestros cuerpos somos nosotros mismos y nadie debe decirnos cómo disfrutar de él (mientras no hagamos daño a los demás, claro está). Otra clave importante es que si ves que cualquier conducta que lleves a cabo (sexual o no) te está haciendo daño lo mejor probablemente sería dejar de hacerla. Por lo demás…¡libertad absoluta!

 

Por Nayara Malnero